Cuando termina el partido, comienza la lección
Tras el silbatazo final entre Inglaterra y México, Harry Kane se acercó a Raúl Jiménez para consolarlo. No fue una jugada, un gol ni una celebración. Fue un gesto sencillo: reconocer el esfuerzo y la emoción del rival.
Ese momento importa porque muestra una forma de liderazgo que no depende de discursos. Consiste en observar, acercarse y tratar al otro con dignidad, incluso después de competir.