Cuando el equipo te necesita, ¿levantas la mano?
En política hablamos mucho de quién encabeza, quién ocupa un cargo y quién aparece en la fotografía. Pero los proyectos colectivos también se construyen con personas dispuestas a asumir responsabilidades cuando hacen falta.
No era su prueba. Pero sí era su equipo.
En 2023, la atleta belga Jolien Boumkwo enfrentó una decisión inesperada. Ella era especialista en lanzamiento de peso, no en los 100 metros con vallas. Pero su equipo necesitaba que alguien se presentara a competir. Mira lo que ocurrió y después llevemos la pregunta a la política.
Seis cuadros para entender qué significa jugar en equipo
Pulsa cada cuadro. Primero conocerás el caso de Jolien. Después trasladaremos su decisión a una pregunta sobre ciudadanía, responsabilidad, organizaciones políticas y servicio al bien común.
No siempre se trata de tu prueba
La primera imagen plantea una idea sencilla: hay momentos en los que el equipo necesita algo distinto de aquello para lo que originalmente llegamos.
En política también ocurre. No siempre el trabajo más importante es el más visible, el que encabeza una candidatura o el que recibe reconocimiento.
A veces participar significa preguntar: ¿dónde puedo ser realmente útil?
Levantar la mano no significa obedecer sin pensar
El trabajo en equipo necesita compromiso, pero también responsabilidad, preparación y capacidad crítica.
Compromiso colectivo
- Asumir responsabilidades cuando podemos cumplirlas.
- Apoyar tareas que quizá no dan protagonismo.
- Compartir capacidades y experiencia.
- Reconocer que un proyecto necesita muchas funciones.
- Poner el objetivo colectivo por encima del aplauso personal.
- Saber colaborar incluso cuando no encabezamos.
Lealtad ciega
- Aceptar una responsabilidad para la que no tenemos capacidad.
- Callar ante decisiones incorrectas para “no afectar al equipo”.
- Confundir disciplina con sumisión.
- Colocar al grupo por encima de la ley o de las instituciones.
- Buscar cargos utilizando el discurso del compromiso colectivo.
- Renunciar al criterio propio.
Un proyecto necesita apoyo, pero no te corresponde encabezar. ¿Qué actitud fortalece más al equipo?
La política necesita protagonistas. Pero necesita todavía más compañeros de equipo.
Una democracia no se construye solamente desde las candidaturas ni desde los cargos públicos.
También se construye organizando, proponiendo, informándose, vigilando, participando, formando ciudadanía, acompañando causas y realizando tareas que muchas veces nadie ve.
Y hay una diferencia fundamental: el verdadero equipo no es un partido, una corriente ni un grupo de dirigentes.
En democracia, el equipo más amplio es la sociedad a la que la política debe servir.