¿Qué es la educación cívica?
Es el aprendizaje que nos ayuda a comprender nuestros derechos, responsabilidades, instituciones y formas de participar para convivir y resolver asuntos comunes de manera democrática.
La educación cívica no consiste solamente en memorizar fechas, nombres de instituciones o artículos de una ley. También implica aprender a dialogar, verificar información, respetar diferencias, participar en decisiones colectivas y exigir que las autoridades rindan cuentas.
Aprender a vivir y participar en comunidad
La educación cívica desarrolla conocimientos, valores y habilidades para comprender cómo funciona la vida pública y actuar responsablemente frente a los problemas que compartimos.
La educación cívica combina tres elementos
Saber
Conocer derechos, instituciones, reglas y procesos públicos.
Participar
Dialogar, proponer, organizarse y colaborar en asuntos comunes.
Convivir
Respetar derechos, diferencias, acuerdos y responsabilidades.
Seis pilares de la educación cívica
Derechos
Reconocer qué derechos tenemos, cómo ejercerlos y qué hacer cuando son vulnerados.
Responsabilidades
Comprender que vivir en comunidad también implica cuidar, respetar y colaborar.
Instituciones
Identificar qué hace cada autoridad y a quién corresponde atender un problema.
Participación
Conocer formas de involucrarse más allá de votar en una elección.
Diálogo
Expresar ideas, escuchar diferencias y construir acuerdos sin recurrir a la violencia.
Pensamiento crítico
Analizar mensajes, verificar datos y distinguir hechos, opiniones y propaganda.
¿Qué aprendemos con la educación cívica?
Conocer un derecho ayuda a ejercerlo, defenderlo y reconocer cuándo una autoridad o una persona debe respetarlo.
- Derecho a expresarse.
- Derecho a participar.
- Derecho a la igualdad.
- Derecho a solicitar información.
La ciudadanía también implica actuar de manera responsable frente a otras personas y a los espacios que compartimos.
- Respetar derechos ajenos.
- Cumplir normas legítimas.
- Cuidar bienes y espacios comunes.
- Participar de manera pacífica.
Permite distinguir niveles de gobierno, poderes públicos, instituciones y facultades.
- Quién toma una decisión.
- Qué autoridad debe responder.
- Cómo presentar una petición.
- Dónde consultar información pública.
Participar no significa solamente votar. También podemos proponer, organizarnos y colaborar para atender problemas comunes.
- Asambleas y consultas.
- Organizaciones vecinales.
- Proyectos escolares.
- Peticiones y contraloría social.
Una sociedad democrática necesita personas capaces de escuchar, argumentar y convivir con opiniones distintas.
- Escuchar antes de responder.
- Criticar ideas sin agredir personas.
- Reconocer puntos en común.
- Buscar acuerdos posibles.
Nos ayuda a no compartir automáticamente cualquier mensaje y a preguntar quién lo publica, qué pruebas presenta y qué busca provocar.
- Identificar la fuente.
- Revisar fecha y contexto.
- Buscar evidencia.
- Comparar versiones.
¿Dónde aprendemos educación cívica?
En la escuela
Al participar en equipos, acuerdos, proyectos y decisiones escolares.
En casa
Al dialogar, repartir responsabilidades y respetar las diferencias.
En el barrio
Al organizarse para cuidar espacios o resolver problemas comunitarios.
En internet
Al verificar información, conversar con respeto y proteger derechos.
La educación cívica en acción
Selecciona una situación
Descubre qué aprendizaje cívico puede aplicarse.
¿Qué habilidad cívica se necesita?
¿Practico la educación cívica?
Marca lo que ya realizas
La educación cívica se aprende con conocimientos, pero también mediante hábitos y acciones cotidianas.
Comienza la autoevaluación
Marca las prácticas que ya forman parte de tu vida cotidiana.