Cuando quien ocupa la Presidencia negocia con otro Estado no actúa como persona particular ni como propietario de México. Ejerce una facultad constitucional dentro de reglas, principios y controles.
Dos pasaportes no prueban automáticamente dos lealtades. Pero dos nacionalidades sí pueden crear derechos, obligaciones e intereses jurídicos frente a dos Estados. Ahí comienza el verdadero debate.
El artículo 87 exige desempeñar la Presidencia “leal y patrióticamente”. Eso no significa obediencia a un partido ni patriotismo sin límites: hablamos de responsabilidad institucional frente a México.