¿Y si sí? La pregunta que México hizo suya y que sirve para mucho más que el futbol
Durante el Mundial de 2026, México se permitió soñar. La Selección jugaba en casa y una pregunta empezó a escucharse cada vez más: ¿Y si sí? ¿Y si llegamos más lejos? ¿Y si hacemos historia?
¿Qué ocurre cuando “¿Y si sí?” entra a la vida pública?
México soñó con una final. Y por un momento la pregunta fue suficiente para empezar a imaginar.
En el Mundial de 2026 —organizado por México, Canadá y Estados Unidos— la expresión “¿Y si sí?” tomó fuerza alrededor de la Selección Mexicana conforme avanzaba el torneo. Entre aficionados apareció la posibilidad de imaginar el mejor Mundial de su historia, incluso soñar con ser campeones.
La Selección finalmente cayó ante Inglaterra en octavos de final. Pero el valor de la expresión para esta conversación no depende de que el sueño deportivo se haya cumplido. Está en otra parte: durante unos días, mucha gente se permitió considerar posible algo que parecía lejano.
Imaginar un país distinto no significa creer que basta con desearlo
Las utopías pueden funcionar como horizonte: permiten preguntarnos cómo sería una sociedad más justa, representativa, libre o incluyente. El problema aparece cuando confundimos imaginar con hacer.
La historia de México está llena de “¿Y si sí?” que necesitaron mucho más que esperanza
Abre cada caso. No son historias de “querer es poder”. Son recordatorios de que una realidad política puede cambiar cuando intervienen personas, movimientos, instituciones, reformas, elecciones y decisiones colectivas.
La posibilidad abre la puerta. La participación empieza a recorrer el camino.
Algo podría ser diferente.
La posibilidad encuentra personas y estrategia.
Se vota, propone, exige, debate y construye.
Se aprende, se corrige y, cuando corresponde, se vuelve a intentar.
¿Y si sí participas?
No necesitas estar buscando la Presidencia para participar en la vida pública. El espacio ciudadano empieza mucho más cerca. Elige una posibilidad.
La historia detrás de las posibilidades
Todo cambio fue inexistente… hasta que alguien empezó a construirlo.
La historia no demuestra que todo sueño se cumpla. Demuestra algo más útil: no todo lo que parece imposible lo es. Entre imaginar una posibilidad y convertirla en realidad hubo personas que participaron.