¿Presidente o Presidenta? Género, lenguaje y representación en el poder
México ya tiene una mujer al frente del Poder Ejecutivo federal.
Y eso abrió una pregunta que parece lingüística, pero también habla de historia, instituciones y representación: ¿decimos Presidente o Presidenta?
El cargo no cambia. La persona que lo ocupa sí.
La Presidencia es una institución.
Puede ser ocupada por un hombre o por una mujer.
La Presidencia no tiene sexo
Una institución no es hombre ni mujer.
La Presidencia de la República es un órgano del Estado con atribuciones, obligaciones y límites constitucionales.
Quien ocupa esa institución, en cambio, sí es una persona concreta.
La Constitución vigente todavía conserva la palabra “Presidente”
El artículo 80 de la Constitución mantiene una redacción histórica que denomina a la persona titular del Poder Ejecutivo como “Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”.
Es decir: la existencia de una redacción histórica no significa que el cargo esté reservado a los hombres.
Sí. Y no es una palabra nueva
En español, “presidenta” es una forma válida para referirse a una mujer que preside o que ocupa una presidencia.
Podemos decir: “la Presidenta encabeza la Presidencia de la República”.
Toca cada frase
A veces el problema no está en la palabra, sino en confundir persona, cargo e institución.
Ver a una mujer en la Presidencia también modifica quién imaginamos cuando pensamos en el poder
Durante generaciones, la Presidencia de México fue ocupada exclusivamente por hombres.
Eso hizo que expresiones como “el Presidente” se asociaran no sólo con una regla gramatical, sino con una imagen concreta del poder político.
Cuando una mujer ocupa ese espacio, la representación cambia.
No porque tenga facultades diferentes, sino porque demuestra que una posición históricamente masculina no pertenece naturalmente a los hombres.
Lo que hoy parece normal no siempre estuvo disponible para las mujeres
Durante mucho tiempo
Las mujeres mexicanas no tuvieron las mismas posibilidades de participar en la vida electoral y acceder a espacios de decisión.
La política institucional fue construida durante décadas principalmente como un espacio masculino.
Hoy
Las mujeres votan, son electas, legislan, gobiernan, integran tribunales y pueden ocupar la Presidencia de la República.
Eso no elimina las desigualdades, pero sí modifica las posibilidades jurídicas y políticas de representación.
La igualdad política no consiste únicamente en permitir que una mujer compita
México ha incorporado reglas constitucionales de paridad para ampliar la participación de las mujeres en los espacios de decisión pública.
La reforma constitucional de 2019 conocida como “Paridad en Todo” amplió el principio de participación paritaria en distintos espacios de decisión pública.
Decir “Presidenta” no resuelve por sí solo la desigualdad
El lenguaje puede hacer visible quién ocupa un espacio.
Pero cambiar una palabra no sustituye las condiciones materiales para ejercer derechos ni garantiza un buen gobierno.
ser mujer ≠ gobernar de una determinada manera
Una mujer en el poder no representa automáticamente todas las posiciones de todas las mujeres.
Puede ser criticada, evaluada y exigida políticamente igual que cualquier persona que ejerce autoridad.
La igualdad consiste también en poder juzgar su desempeño por sus decisiones, sus resultados y el ejercicio de sus facultades, no mediante estereotipos sobre su género.
Representación descriptiva no significa representación automática de intereses
Que una mujer llegue a un cargo históricamente ocupado por hombres tiene una importancia representativa evidente.
Pero eso no significa que todas las mujeres deban identificarse con su proyecto político.
Tampoco significa que criticar a una Presidenta sea necesariamente una crítica contra las mujeres.
La pregunta está en cómo se critica.
Descalificar a una gobernante por ser mujer, por su apariencia o mediante estereotipos de género es otra cosa.
Podemos reconocer la importancia histórica de que una mujer llegue a la Presidencia y al mismo tiempo evaluar críticamente cada una de sus decisiones.
Las dos cosas pueden coexistir.
La Presidencia es una institución antes que una persona
A lo largo de esta serie fuimos respondiendo preguntas distintas sobre quien ocupa el Poder Ejecutivo.
Todas esas preguntas apuntan a una misma idea: quien ocupa la Presidencia es temporal; la institución, la Constitución y el Estado la trascienden.
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Nueve entradas para entender qué exige la Constitución a quien aspira y llega a la Presidencia, qué poder recibe y qué límites acompañan ese poder.