Si una decisión de tu partido afecta tus derechos, no necesariamente tienes que aceptarla. Conoce cómo funciona la justicia interna, qué debes revisar y cuándo puede intervenir un tribunal electoral.
Afiliarte a un partido no significa obedecer todo lo que diga una dirigencia. La ley reconoce derechos para participar, competir, pedir información, exigir cuentas y defenderte ante decisiones internas.
Los partidos necesitan organización, acuerdos y disciplina para impulsar un proyecto colectivo. Pero ¿hasta dónde debe llegar esa disciplina? Explicamos qué ocurre cuando una instrucción partidista entra en tensión con derechos, responsabilidades públicas o límites constitucionales.